Todas las fotos en la sección de Fotos.Lo logré, conocí el mar, fue una experiencia interesante, ya que como cualquiera sabe, no es que sea una gran hazaña en nuestra sociedad contemporánea, pero ahí estaba yo a las 7 pm en la playa, tratando de acercarme un poco al agua para poder tocarla. No se veía nada, ya estaba muy tarde pero se escuchaba, y la profunda oscuridad daba una ligera sensación de grandeza que aumentaba nuestra curiosidad.
El aire es caliente, pero no bochornoso, yo diría el clima perfecto. Dimos vueltas por la ciudad caminamos entre la arena, que no tardó en comenzar a inundar todos los pequeños espacios de nuestros tenis, razón por la cuál nos toco hacer nuestra primera compra en una de las innumerables tiendas de "todo a 10mil", unos zapatos para andar por la playa o "acuachu" como nuestros acogedores isleños le dicen.
Después de haber escuchado la advertencia de una señora enviada por el cielo para asustarnos, sobre que la isla no es lo mismo que antes y los bandidos nos veían recien llegados y podrían pegarnos un susto decidimos ir a dormir al hotel.
Al siguiente día nos levantamos temprano, a saciar nuestra

curiosidad y nos encontramos con que desde el balcón de nuestro hotel, se podía apreciar el mar. Después de una ducha en la que tendríamos nuestro primer contacto con el agua algo salada, con afán y dadas las advertencias de todo el mundo con respecto al sol, nos echamos toda clase de cremas hasta quedar como espantapajaros tropicales y nos lanzamos hacia la playita, esperabamos que la arena caliente no nos permitiera caminar descalsos pero eso no sucedió.
Nadamos, nos dimos cuenta de lo delgados que somos, del poco estado físico para nadar que tengo, de la gran cantidad de sal y de agua que uno podría llegar a tomar, y del clima casi perfecto que debiamos aprovechar.
Siguiente parada: Tonino's Marina según las instrucciones del policía isleño: "coge derecho por toda la peatonal, hasta que se acabe, luego volteas a la derecha y caminas hasta... erda hasta donde poncho?, bueno, ahí vuelves a preguntar y llegas a Tonino Marina". Pero si, fueron suficientes para llegar al lugar. Nos agendaron para ese mismo día a las 4:15 pm el yatefiesta, para el siguiente día a las 9:15 am la vuelta a la isla y finalmente el penúltimo día la ida a Jonny Cay desde las 8:45am. Ya teníamos la semana casi agendada.

El yatefiesta fué un éxito, por primera vez en la vida montabamos en un barco y la briza, el mar, el sol, la tranquilidad eran muy vacanos, por 2 horas no había más que hacer sino tomar cerveza cara, mirar el paisaje, bailar y tomarnos fotos.
Una cosa que nos preocupaba un poco era que no teníamos nada para hacer en las noches de todos los días, y nos preguntabamos qué hacía todo el mundo? regresando del lugar, nos ofrecieron ir a conocer un hotel 5 estrellas en la isla, donde encontramos que las posibilidades estando alojados allá eran inumerables, bar, piscina (al mar no nos podíamos meter de noche), sauna, juegos, jacuzzi, además de las que ya teníamos disponibles: quedarnos por ahí afuera hablando, comer por fuera, o ir a comprar cosas en las muchas tiendas en donde todo parecía demasiado barato. Después nos encontramos con una familia brazilera que tampoco tenía mucha idea de qué hacer de noche.
Siguiente día, vuelta a la Isla, fue un momento interesante

culturalmente hablando, entendimos algo de los origenes e historia de la Isla y por qué los Raisales (nativos de allá) y toda la isla en general está enfocada en atender a los turistas y qué tan importantes somos para ellos. Así que conocimos las piscinas naturales, en donde podíamos dar pan a los peces, el museo del pirata Henry Morgan y su famosa cueva (algo un poco decepcionante), artículos de piratas y algo de historia. El hoyo soplador y el por qué de su funcionamiento (extrañamente no cobraban por dejarlo ver). También conocimos las playas de San Luis y nos bañamos en ellas, escuchamos las conchas donde se escucha el mar al poner el oido, y tomamos agua de coco.
En la tarde, vivimos la mejor experiencia en la isla: Diving. Por la módica suma de 130mil persona teníamos derecho a 2 horas de teoría-practica y 50 minutos de buceo "abajo del mar" (en comillas por la reconocida canción de la película de Disney y su posterior referencia en los Simpsons :P ). Algo definitivamente espectacular, todas las sensaciones se juntan, desde el miedito de saber que si no puedes respirar tienes que subir nadar 10 metros para poder encontrar aire, los ejercicios para liberar la presión en los oidos, la tranquilidad de estar nadando al lado de los peces, olvidarse del equipo y los aditamentos, el tiempo y poder moverse en el agua tan fácilmente como controlar la respiración. Los peces, ya acostumbrados a los turistas (supongo) nadaban junto a nosotros, pero no nos dejaban tocarlos. Toda la vida marina se esforzaba por en medio de su tranquilidad mostrarnos lo mejor de si mientras nosotros nos esforzabamos por no perturbar todos los detallitos que aparecían allí.
Después de una hora de estar allá, volvimos renovados y pagamos esa suma de dinero contentos, al ver las fotos y los videos nos percatamos de que la experiencia no tenía comparación, aquí les dejo un par de las fotos (el resto las pueden encontrar en la
sección de fotos):

Finalmente fuimos a Jonny Cay en una lancha que casi nos saca los riñones en medio de los divertidos saltos, conocimos a negramenta.com un Isleño dedicado por completo al turismo quién tiene el trabajo más relajado del mundo, comimos platos de pescao de 10mil pesos y bebidas de 6mil pesos.
Luego fuimos al acuario, donde con caretas alquiladas por 5mil pesos, disfrutamos del escenario 2 horas mientras los fotógrafos se iban de pesca entre los corales a capturar turistas. Regresamos después de un largo día de ver cosas nuevas, cansados ha hecharnos en la playa y aprovechar los últimos rayos de sol para seguirnos bronceando.
Finalmente fuimos a Blue Deep, la discoteca del Sunrise, para pasar nuestro penuntimo día de rumba y en medio de mucho reggaeton y poco reggae nos tomamos media de ron y nos fuimos prendiditos para el hotel.
Al siguiente día, alistamos todo para devolvernos, nos echamos nuevamente en las deliciosas playas, y nos fuimos hacia el aeropuerto, nos recibió con una lluvia que entre su tristeza nos despedía calurosamente de la isla en la cual pasamos 5 días inolvidables.
Solo me resta agradecer a todo aquello que contribuyo a lograr ese viaje increíble, y una frase de despedida: "Welcome to the reggae music!" ;)